El Espejo Serrano: "Que el pavo de fin de año no seamos nosotros..." "Que el pavo de fin de año no seamos nosotros..." ================================================================================ Moderador on 28/12/2009 06:37:00 Finaliza el año 2009 y hay cientos de videos, programas de radio, entrevistas, grabaciones, páginas impresas y miles de reportajes que tergiversan la realidad, pues el campo no se fundió. Se puede recurrir a los archivos de marzo de este año cuando Alfredo De Angeli casi llorando y recordando a sus abuelos vaticinaba que “este invierno vamos a importar leche”. Finalizado el año verificamos que no hubo que importar leche. Es más, en el mundo real, no en el de los grandes medios concentrados de comunicación donde los dirigentes ruralistas hacen su prensa, la exportación de lácteos argentinos aumentó. A pesar de los “tres tambos que cierran por día” según declaran los multimillonarios empresarios lecheros Biolcati y Magnasco, que además son parientes. Recurriendo a estos “datos” que aporta Atilio Magnasco en Tandil, donde opera el empresario y su familia desde hace 150 años, no quedarían tambos funcionando. Pero según sus propias declaraciones, de los nueve tambos que explota reconvirtió sólo uno, que se dedicará a la siembra de papas. No se conocen declaraciones de esta familia en contra del gobierno nacional cuando en 1980 vendió parte del imperio lácteo de 1500 empleados a la Serenísima. Durante gobiernos militares venden, con gobiernos populares se ven obligados a desprenderse. Tampoco de ninguno de los dirigentes reconociendo que se “equivocaron” No faltó el pan y no fue necesario importar trigo, a pesar de los constantes augurios de esta dirigencia en los últimos 21 meses. Es más, a pesar de la sequía más importante del país en los últimos 50 años, sobretodo en la privilegiada pampa húmeda, el saldo exportable para esta campaña que ya comenzó con buenos rindes, será de 1,5 millones de toneladas. La soja como siempre sobró y el nuevo récord de 20 millones de hectáreas sembradas y la estimación de cosecha de 53 millones de toneladas confirma el buen pasar de los sojeros y que todo lo que se argumentó en contra de la Resolución 125 fueron patrañas. La avicultura, extrañamente, no se ha manifestado. Quizás no puede darse el lujo de hacer paros pues es una actividad intensiva y porque luego de la extrema crisis a la que la llevó el neoliberalismo de los años 90, en la que numerosos pequeños y medianos productores cerraban sus granjas por falta de competividad frente a las importaciones de pollos, tanto faenados como pollitos BB para la cría, la industria en la actualidad exporta más de 250 millones de toneladas de pollo por año. Los pavos de navidad se importaban de Brasil y las pechugas para el blanco de pavita de Chile, pues costaban la mitad o la tercera parte de lo que salía producirlos aquí. Ahora se pueden producir en la Argentina. Otro vaticinio no cumplido fue el de la carne a 80 pesos el kilo, a pesar de los aumentos registrados en las últimas semanas. El deseo declarado por Alfredo De Angeli tendrá que esperar, por lo menos a que consigan un gobierno que favorezca sólo a los dueños del poder y no al pueblo. Para tener una idea y tomando como referencia el valor del kilogramo del ternero en pie, el valor histórico de esta categoría era 50 centavos de dólar. Durante la convertibilidad pasó a 1 dólar y ahí se mantuvo, incluso luego de la pesificación del 2002, hasta el promedio de hace unas semanas en que oscilaba en los 3,80 a 4 pesos, o sea algo más que un dólar. Esto muestra que las quejas de los ruralistas sobre los precios de la ganadería son infundadas, pues se encontraban en los valores “históricos”. Sin embargo, en las últimas semanas pasó cómodamente los 4,5 pesos llegando a 5 e incluso 5,5 pesos por kilo vivo, lo que significa una aumento entre 30 y 45 por ciento al productor. Entre los posibles motivos se encuentra el nivel de exportación de carne, que superó a la del 2008, la estacionalidad de la fiestas de fin de año, que llevó por ejemplo a que en pueblos del interior se acabaran los lechones, que son tradicionales en la mesa de navidad al igual que el pavo, y la especulación de diferentes eslabones de la cadena. Es probable que los precios del ganado en pie retrocedan a valores habituales, pero es casi seguro que no lo harán en las carnicerías. Mientras tanto los ganaderos se quejan de que el rodeo nacional se mantiene en 50 millones de cabezas, siendo que son estos mismos empresarios, que ahora siembran soja, los responsables de este estancamiento y no el Gobierno. Del mismo modo anuncian que faltarán vacas madres y por lo tanto terneros cuando fueron ellos los que pidieron, y obtuvieron, que se bajara el peso de faena. Vale recordar también que los comunicadores y políticos que ahora se quejan de inseguridad y de que se cortan las calles en la ciudad de Buenos Aires, son los mismos que alentaron, durante meses y en todo el país, los cortes de rutas realizados por los dirigentes ruralistas que provocaron desabastecimiento, aumento de precios y caos. A estos dirigentes y estos medios no hay que creerles. Que el pavo de fin de año no seamos nosotros.