Insólito: fue a robar y le dieron trabajo
El insólito hecho se registró este jueves por la tarde en la agencia de quiniela “La Pocha”, ubicada en avenida Lunghi al 900. Un hombre intimó a las empleadas del lugar y sin esgrimir arma alguna se llevó dinero. Pocas horas más tarde volvió a pasar por enfrente del local y allí fue interceptado por la dueña del comercio, que ante la presencia policial le terminó dando trabajo al hombre.
Un hecho policial que raya lo insólito ocurrió este jueves alrededor de las 13,30 en la agencia de quiniela “La Pocha” ubicada en avenida Lunghi N° 939, donde un hombre a cara descubierta vistiendo una camiseta deportiva (del club Boca Juniors) intimidó a la hija de la propietaria y una empleada que en ese momento estaban al frente del local y se llevó dinero sin esgrimir ningún tipo de arma.
La secuencia comenzó cuando el sujeto se acercó al mostrador y les dijo a las mujeres que él no las quería asustar pero que era un ex convicto que necesitaba darle de comer a su familia y que como nadie le daba trabajo necesitaba dinero. “Ven esta marca -señalando su rostro- es por un balazo, yo no las quiero asustar pero denme plata”, contaron las mujeres que les dijo el hombre.
Ellas, presas por el miedo, le alcanzaron un billete de cinco pesos al ladrón que, se retiró del lugar con el escaso botín.
Pero la historia no termina ahí. Pasadas una par de horas, el sujeto volvió a pasar por enfrente de la agencia lo que puso en alerta a las empleadas y a la dueña del lugar. Esta última dio orden que se accionara el botón de pánico de la alarma y acto seguido decidió cruzar de vereda para enfrentar al hombre.
Allí se entabló una discusión que versó sobre la actitud intimidatoria que había tenido para con sus empleadas y que la forma de conseguir dinero no era esa sino trabajando, le repetía la mujer. A todo esto ya habían llegado al lugar dos patrulleros de la seccional segunda, cuyos efectivos no tomaron intervención por orden de la dueña de la agencia.
Con el correr de los minutos la discusión se fue aplacando, mientras el hombre repetía su imposibilidad de conseguir un trabajo para el sustento de su familia por su condición de ex convicto. Finalmente luego del enfrentamiento verbal la dueña del comercio le ofreció al maleante trabajar repartiendo folletos de publicidad del emprendimiento a cambio de una suma diaria de dinero. El ladrón aceptó la propuesta y lo que comenzó como un hecho delictivo terminó en un acuerdo laboral.





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