Home | Politica | ¿Quién carajo habló?

¿Quién carajo habló?



-。Quién c…habló!-
-“ソDe dónde sacan los nombres?”.
Esta vez se sacó el zapato -fiel a su costumbre- pero no sabía a quien lanzárselo por la cabeza. Ya la cosa se transformó en algo más que la simpática reacción virulenta del pediatra que trabaja de intendente para con un colaborador errático. El equipo está evidenciando fisuras, filtraciones, que antes no sucedían. Pero no sólo en el fastidio de exponerse los nombres, posibles candidatos a ocupar los nuevos roles del futuro gabinete, sino información precisa, concreta, que por más solidez que goce la gestión hace ruido interno, los deja vulnerables.
El intendente Lunghi, como nadie, sabe que han transitado ya seis años y dichas filtraciones pueden provenir precisamente del tiempo transcurrido, del desgaste lógico del paso de los años en el poder. Característica no precisamente de él, quien sigue tan inquieto y ansioso como cuando ingresó al despacho, pero sí de muchos soldados que se han acostumbrado al poder. Encima, ahora se ven con chances de seguir en el ruedo de la cosa pública por mucho tiempo más, incluso fuera de la frontera serrana, de la misma estructura lunghista. Si Carlitos (Fernández para más datos) pudo, quién te dice…
Desde el seno lunghista confían en que al jefe comunal le molestó y mucho que se hayan dejado trascender algunos posibles nombres del nuevo gabinete. Es parte del juego entre el poder y el periodismo a la hora de elucubrar y lograr confirmar candidatos, se acepta. Pero esta vez habría sido la gota que rebalsó el vaso. Lunghi sabe que hay soldados que se le está yendo la lengua más allá de lo conveniente, producto de aquella confianza, comodidad de saber que estar al lado del pediatra es sinónimo de una estabilidad laboral privilegiada, que prácticamente ninguno hubiera obtenido por fuera de la estructura estatal.
También se admite que la debilidad descripta le asiste una buena cuota de responsabilidad al propio pediatra, cuyos antecedentes demuestran que nunca dejó al margen del equipo a nadie, más allá que sus capacidades quedaron notablemente cuestionadas, incluso contraproducentes para la misma convivencia interna.
El que no sirvió, se lo reacomodó con mayor o menor disimulo en otra área, encima otros fueron premiados con cargos impresionantemente onerosos en comparación con el resto que se mantuvo en su área por hacer las cosas bien.

INTERNA

Se dice, además, que los futuros nombramientos que desde estas páginas se anunció, habrían fagocitado un caldo de cultivo que el éxito del paso de la gestión siempre buscó disimular. Fuertes egos en pugna, una guerra de vanidades entre los integrantes de un gabinete fortalecido a imagen y semejanza del propio Lunghi.
Se acota que el pediatra también sabe de estas competencias intestinas, pero que prefiere convivir con ellas. Sufre del síndrome de De La Rúa, aseguran. Salvando las distancias de aquella situación caótica del país en materia económica pero también política, le aterroriza pensar que pudiera terminar como el ex presidente. Prefiere entonces dejar pasar algunas incómodas situaciones y/o presencias, en pos de poder culminar su mandato con relativo éxito, casi toda una utopía para una administración radical.
Tan solo basta repasar algunas expresiones del propio Lunghi y alguno de sus colaboradores ni bien arrancó la gestión para corroborar este pensamiento. Se dijo, iban a demostrar que el radicalismo sabe y puede gobernar. Hasta aquí, con el viento de cola, lo hicieron con creces. Ahora, en tiempos de vacas flacas está el verdadero desafío de gobernar.
Se llegó a inferir incluso que el renovado gabinete dejaría al descubierto una victoria del lunghismo puro frente al radicalismo ortodoxo, si a éste se lo sitúa geográficamente por calle Mitre, y a los primeros desde la resucitada Clínica Chacabuco.
Con la ida de Fernández y Elichiribehety, buena parte de la vieja guardia radical se aleja de las decisiones. También se aleja aquella idea que se instaló que las aguas internas se dividían entre estos dos pilares de gobierno. Ahora hay otros protagonistas, con férreas como legítimas apetencias a ser considerados. Cuánto de esto se acerca a la verdad, sólo el tiempo y la muñeca del mandamás podrá hacerlo notar.

EN FRENTE

La comodidad radical (el amesetamiento, achanchamiento, calificarán algunos) también proviene de la falta de competencia que la oposición ostenta. Hasta aquí, el justicialismo ha demostrado la increíble facultad de la autodestrucción, dilapidando las escuálidas chances de mostrarse como una alternativa de poder local.
Tan solo saber que algunos trasnochados ya piensan en el 2011, es sinónimo de no haber aprendido ninguna lección, a pesar de las catastróficas derrotas protagonizadas. Hay como mínimo cuatro candidatos, y todos se rodean de personas que le alimentan la idea de poder ser lo que a todas luces no son, ni lo serán.
Derrotados que proyectan una comparación con otro vapuleado en las urnas para razonar forzosamente que entonces tienen más chances. Se toman de caprichosos porcentajes de sondeos de opinión que no hacen más que demostrarles lo que ellos evidentemente no quieren ver: no tienen posibilidad alguna para competir con aspiraciones medianamente serias, no les da el piné. Aunque tal vez en el fondo, no sea otra cosa que seguir apostando a lo que el justicialismo ha preferido jugar hace un par de décadas: dividir para reinar una escuálida porción de poder tan interna como efímera.
Con ese handicap, entonces, el lunghismo emprende el último tramo del año que se va. Pensando en la necesidad imperiosa de oxigenarse, de renovar y disimular sus vanidades, para que la meseta sea transformada, por personalidades más inquietas de las que hoy se aferran por su mero bienestar

  • email Email a un amigo
  • print Version para imprimir
  • Plain text Solo texto
Compartir: Add to Twitter | | | Add to your del.icio.us del.icio.us | Digg this story Digg

Suscribirse a entradas de comentarios Comentarios (0 subido):

total: | mostrando:

Ingrese su comentario comment

Ingrese el codigo: