Aníbal, el Indio y Lunghi, la foto que no fue y 30 millones de pesos para la ciudad
Aníbal Fernández confirmaba su presencia por Twitter: "Tandil, 0:50 hs. del 14 de noviembre. Brillante presentación del Indio Solari". Había ingresado por la calle Peyrel acompañado de su hijo. Al rato por el mismo medio decía: "La calidad del espectáculo y los temas seleccionados no son otra cosa que respeto por los miles de ricoteros que nos vinimos hasta aquí". Y agregó: "Desde Jugo de tomate frío de Manal hasta Ji Ji Ji con el pogo más grande del “universo", fueron veintiséis temas para gozar". Por otro lado el intendente Miguel Lunghi (el Indio no quizo una foto con él) sostuvo según La Voz que "el año que viene, vuelve". La foto tan ansiada por los asesores del intendente no se pudo dar.
EL ENCUENTRO CON EL INDIO
Lunghi detalló que instantes previos al recital tuvo la posibilidad de hablar con el Indio Solari, a quien “le agradecí en nombre de Tandil que nos haya elegido, y que estemos en boca de toda la Argentina.
“Pero él me dijo que no, que el agradecido era él -siguió relatando Lunghi-, que para el Tandil es el mejor lugar donde lo atienden, lo respetan. Por como lo reciben y ya me anticipó que el año que viene vuelve”.
Admitió que el propio Solari no quiso foto del encuentro, a lo que el intendente lo entendió. “Lo respeto, él fue muy respetuoso y guarda cierta mística y está muy bien”.
NUMEROS
Sobre estimaciones monetarios de lo que dejó la movida rocanrolera, para el jefe comunal se dejó un saldo netamente favorable. “Si a groso modo calculamos en 300 pesos por persona, entre comida, combustibles, alojamiento, el evento dejó no menos menos de 30 millones de pesos en 24 horas para Tandil”, consideró sin dejar de reconocer que además esto sirvió para que “mucha gente -muchos tandilenses incluso- conocieran el norte de la 226”.
No se cuenta el porcentaje de venta de entradas para el fondo de ayuda solidaria como la publicidad gratis de Tandil como destino turístico.
Admitió sobre la suciedad manifiesta del domingo, como así los asados que coparon plazas y parques que bien el lunghismo sabe cuidar.
A lo que Lunghi indicó que “fue día de fiesta, de libertad, de democracia abierta”, a lo cual volvió a reconocer el trabajo de la Policía, los médicos, la guardia del Hospital, las ambulancia, los inspectores, todos y cada uno de ellos.
Cerrando, Lunghi afirmó que este tipo de iniciativas deberán continuar en la ciudad porque “esta es mi idea y espero que la gente me acompañe. Una ciudad abierta que cobijó a gente que copó la ciudad y fue respetuosa”.
Sobre quejas vecinales, reconoció que principalmente las recibió el jueves, con la prueba de sonido y se puso “loco” cuando le dijeron que estaban utilizando apenas el 60 por ciento de la capacidad dispuesta. De todas maneras luego se calmó cuando le informaron que con público, el sonido no iba a molestar a los vecinos.
Ya en el tren de la alegría montada Lunghi bromeó con el cierre del recital, con los fuegos artificiales. “Cantando no le llego a los talones pero está lejos en la competencia por los fuegos artificiales”, sonrió el pediatra.
La ciudad suicia, pido paciencia.






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